24 Jul 2021

98. POESÍA BOLIVIANA. HOMERO CARVALHO OLIVA

-31 Oct 2020

 

MEMORIA INCENDIADA

 

Está mi niñez en este país

de pumas pétreos y serpientes aladas,

de jaguares azules y aves canonizadas,

de bejucos alucinógenos y hojas clarividentes.

 

Está mi infancia de aguaceros

en un pueblo a orillas de un río

y en las calles en llamas de una ciudad de las alturas.

 

Está mi niñez en los textos mecanografiados de mi padre

y en las palabras/regazo de mi madre/gramática de la ternura.

 

¡Ah mi infancia!

Aún cabalga en un caballito de madera

junto a Emiliano Zapata en el cine México.

 

Ciudad irreal, infancia real.

Infancia real, ciudad irreal.

 

Mi juventud está en unos libros perdidos,

y en los adoquines desenterrados contra las dictaduras,

que valían más que todas las palabras inventadas

para nombrar a la revolución y sus caprichos.

 

Está mi juventud en la subversiva urgencia del amor

y en los cantos que prometían rojas madrugadas

         con su rumor de promesas improvisadas.

En los oscuros zaguanes,

por donde escapa el viento del pasado,

y en los parques sin luna,

                  está mi juventud descifrando el deseo.

 

Detrás de los balcones de las casas coloniales,

entre máscaras, disfraces y botellas vacías

me aguardan palabras confinadas por la realidad;

y entre ellas está mi insomne juventud,

aguardando por mis enfermos huesos,

para develar los motivos del jaguar azul,

el ascenso pluvial del ave del ocaso

y reescribir las profecías hostiles al desengaño.

 

En el abismo de la ciudad

los verbos diseminan la noche,

los barcos parten sin aviso alguno

y el niño y el joven que fui

resucitan desnudos en la plaza de los héroes.

 

 

INVENTARIO NOCTURNO

  

Escribo para evitar

que la ficción del tiempo

y el malhadado olvido

coleccionen mis recuerdos

para decir con Cavafis

que ya no les temo

a los lestrigones ni a los cíclopes

porque los he conjurado en mi alma

y aunque aún no he llegado a la meta

ya sé lo que son las Ítacas

sé que el camino de retorno es largo

tan largo fue el viaje de medio siglo

que en la travesía me aguardan

otras ciudades y puertos interiores

e intentaré llegar a ellos

despojado de vanidades

y con mi sombra de estandarte

iluminado por el fuego

del carbón que no pudo ser diamante.

 

Me he despertado

en el sueño de la poesía

y he reconocido mi nave

mi íntima Nef des fous

navegando hacía mismo

y me veo en la desierta proa

sentado en un sillón de madera

registrando mis recuerdos

nombrándolos con rojo y azul

en unos viejos cuadernos de cuentas

que encontré entre mis libros.

 

Ha terminado la jornada

los destinos del sur exaltan las velas

y la trastornada noche estrellada

del deicida Vincent Van Gogh

nos imagina con secreto júbilo.

Por ahora el alma/zen del poeta

está cerrado por inventario.

                  Vuélvase mañana.

 

 

LOS POBRES

 

Las casas de los pobres

no tienen puertas ni ventanas

porque su soledad no necesita de encierros.

 

Son tan oscuras sus noches

que los pobres sueñan

con las vísperas de la Creación.

 

Las ollas de los pobres

ya no sirven para cocinar

son campanas que anuncian

que están aquí y que no se irán

hasta que alguien los escuche.

 

Los pobres yacen con su insomnio

en duros colchones de paja

o el cansancio los acuesta

en las duras veredas de las calles.

 

Los domingos los pobres

que nunca sufren de estrés

ni visitan a los psicólogos

van a la misa y sus rezos

son un rumor de muchedumbre

suplicándole a Dios

algún milagro de vida

mientras los otros

estrenando ropa dominguera

van de uno en uno

para pedirle un viaje

al recién descubierto paraíso

y le dejan al aburrido párroco

una limosna que es igual

al salario de un mes de los pobres.

 

Los pobres son tan buenos

que cuando llega un pariente rico

matan a la única gallina ponedora

para agasajarlo con un plato criollo.

 

Los nombres de los pobres

son tan comunes que siempre los olvidamos.

 

Los pobres cargan a las ciudades

sobre sus espaldas y las ciudades

solo se acuerdan de ellos en el censo.

 

Los pobres no tienen dónde caerse muertos

y no les queda más remedio

que seguir viviendo su pobreza.

 

Los pobres nacen marcados

para que nadie olvide que son pobres

y cuando dejan de serlo

siempre hay algo que los delata:

su estridente música callejera

sus inoportunas y sonoras carcajadas

sus comidas que huelen a cebolla cruda

y el descaro con el que muestran

que dejaron de ser pobres

ofendiendo a los afortunados de cuna

de apellidos sobrevalorados

que no quisieran tenerlos en sus barrios

ni en sus exclusivos clubes sociales

porque creen que el cielo

y las buenas costumbres

son de su propiedad privada.

 

 

LA PARTIDA

 

Toda partida

nace de un silencio

y si dices que vas a partir

es porque ya te has ido

y el camino peregrina en ti

así como las montañas

los ríos las quebradas

y las ciudades que imaginas

distantes como la que vas a dejar

ya son esencia enraizada

en tu paisaje interior.

 

El otro que también soy yo

me avisa que no olvide

que la partida entraña

la ceremonia del retorno

en la que el fuego de la palabra

será el principio que concentre

lo perdido lo temporal y lo eterno.

 

 

ÁLBUM DE FAMILIA

 

Una luna preñada ilumina el álbum,

sus huéspedes descansan.

 

A Tierra huele la ausencia

en las grises páginas,

en los retratos color sepia

hasta la luz es vieja.

El pasado ama el polvo, almas mías.

 

Las miradas de los huéspedes,

fantasmas de las palabras,

honran nuestro pasado;

en la orilla de mis ojos

la arena se humedece

con el mar de sus recuerdos

y las sirenas buscan un puerto.

 

Recuerdos propios, escuchados e inventados.

Imaginados tal vez, contados por los familiares.

 

A mi edad los recuerdos

ya muestran signos de cansancio

y escucho el silencio de mis ancestros.

Silencio acunado en el tiempo.

Aún queda espacio en las hojas,

me adelanto al presagio.

 

No son muchas las imágenes,

suficientes para creer en el amor,

para sospechar que el eco de sus miradas

se repite en nuestros hijos.

 

A contrasombra, una fotografía a colores,

descolorida y carcomida por la humedad,

muestra el busto de mi padre,

que no creía en esos homenajes,

su rostro de cemento fue canonizado

en una pequeña plaza de un barrio

de la ciudad que amaba.

Coquetas pasan las muchachas

moviendo sus nalgas y él sonríe.

En el ocaso les susurra poemas

a los enamorados que adivinan que fue poeta.

Los niños se preguntan quién es

y los viejos lo saludan por su nombre,

contándole que las estaciones también envejecen.

 

En noviembre volveré a abrir el álbum

y consagraré sus retratos.

 

 

EMIGRANTES

 

Creen que se llevan

el amor de una muchacha

prendido como un escapulario

que espantará todos los males

el sabor del guiso de carne de la madre

el abrazo del amigo de infancia

que promete recordarlo en cada festejo

la lágrima del hijo que inunda sus labios

y el olor a humedad que en cada verano

recorre las calles y se pega en las ropas.

Cuando llegan a su destino

                  al otro lado del mundo

descubren que han olvidado su equipaje.

 

 

EL PAÍS DE LOS POETAS

 

Marcho lleno de un vigor supremo y nuevo,

                soy parte de una procesión inacabable.

                                         WALT WHITMAN

 

El País de los poetas

es el país de Roque Dalton,

perdido en la montaña

entre el Paraíso y el rio Leteo.

Allí donde el mundo

es una taberna y otros lugares,

donde los muertos rebeldes

están cada día más indóciles

y las palabras definen destinos.

 

País, nación, patria, estado,

donde el amor no es una búsqueda,

es la celebración de los encuentros;

sin dioses en el cielo ni amos en la tierra,

territorio de Roque Dalton y de los poetas.

 

Capital no posee el País de los poetas,

ni mezquinos mapas a escala,

las calles se caminan siguiendo

las hojas de Parra, los laberintos de Panero,

las huellas de Pizarnik y de Plath;

allá el horizonte está en todas partes

y las fronteras en ninguna.

 

Territorio liberado en pleno corazón,

en el que las y los poetas son casas abiertas

y el tiempo es la medida de la amistad.

 

Brisa fresca susurra cada ocaso,

entre las flores de los jardines y las bibliotecas. 

 

Cuando muere un poeta,

el divino Dante Alighieri lo guía

por los ilustres infiernos

hasta elevarlo a la tierra de sus hijos;

y en la heredad germinal

el poeta nacerá de nuevo,

su voz tendrá el alcance del viento.

 

Cuando sea grande seré poeta,

como Roque Dalton, 

el poeta cuya vida es poesía,

tomaré mi mochila, un libro de Pessoa,

otro de Cerruto y, por si acaso,

alguno de Derek Walcot;

un lápiz y un cuaderno escolar;

muy temprano iré a la montaña,

a trabajar en la siembra de mis hermanos

que habitan el País de los poetas.

 

De Memoria incendiada. Antología personal (Nueva York Poetry Press, 2019)

 

 

Homero Carvalho Oliva nació en  Bolivia en 1957. Es escritor y poeta. Ha obtenido varios premios de cuento a nivel nacional e internacional como el Premio latinoamericano de cuento en México, 1981 y el Latin American Writer’s de New York, 1998; dos veces el Premio Nacional de Novela con Memoria de los espejos (1995) y La maquinaria de los secretos (2008). Su obra literaria ha sido publicada en otros países, traducida a otros idiomas y figura en más de treinta antologías nacionales e internacionales como Antología del cuento boliviano contemporáneo e internacionales como El nuevo cuento latinoamericano, de Julio Ortega, México; Profundidad de la memoria de Monte Ávila, Venezuela; Antología del microrelato, España y Se habla español, México. En poesía está incluido en Nueva Poesía Hispanoamericana, España; Memoria del XX Festival Internacional de Poesía de Medellín y Festival de Poesía de Lima. Entre sus poemarios se destacan Las puertas, Diario de los caminos, Los Reinos Dorados, Quipus y Bautizar la ausencia. El año 2012 obtuvo el Premio Nacional de Poesía con Inventario Nocturno y es autor de la Antología de poesía del siglo XX en Bolivia, publicada por la prestigiosa editorial Visor de España. Premio Feria Internacional del Libro 2016 de Santa Cruz, Bolivia. En el 2017, Editorial El ángel, de Ecuador, publicó su poemario ¿De qué día es esta noche?, Antología de poesía boliviana contemporánea, publicada por Amargord editores, de España y Antología de la poesía amazónica de Bolivia, publicada por Ediciones Sur, de Cuba.

 



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