24 Jul 2021

122. POESÍA PERUANA. JOHN MARTÍNEZ GONZALES

-28 Nov 2020

  

UN LADRIDO SITÚA LA TARDE

donde el Sol explora otra vez en colores

su muerte,

quien escribe y quien lee

son meros instrumentos

para que las palabras existan.

 

No se oye el mar

solo un motor alimentado por ciudades fosilizadas.

 

Ya el poeta dijo que toda la Tierra es un cementerio.

¿Y el lenguaje?

¿De qué muertes habremos heredado nuestras lenguas?

¿Quiénes tuvieron que morir para poder pronunciar te amo?

 

 

MIENTRAS LEO A WITTGENSTEIN

la radio de la combi me escupe que se ha roto un tubo de petróleo en el Lote 55,

          Selva del Perú,

pero mis ojos están en el libro

escudriño su descripción de la conducta,

el poder de la ilusión filosófica,

hurgo en las marionetas del lenguaje, palabras,

respiro metafórica y vívidamente lo podrido

–el bus transita por el Mercado de Frutas–

miro por la ventana

mi país sucio como hace 20 años

el poema no cambia,

cambia el pararrayo

las lecturas

los hermosos locos que nacen en un ghetto de Viena o en un cerro de San Luis,

la naturaleza humana, nos susurra el alemán,

es un pez que respira agua sin saber que respira agua

y hace conjeturas con el fuego,

la visión me deja ensimismado,

al bajar en Yerbateros

me roban el celular.

 

 

MI PIE TOMA EL LÁPIZ Y ESCRIBE

mi brazo mira por doquier

un malecón es mi boca que escribe con niebla en la niebla

y agrego:

no voy a usar emojis

ni las palabras corazón soledad lluvia

que los referentes sean los árboles

las ciudades sumergidas y enterradas

la materia negra que no vemos pero que inunda todo

piensa en el colisionador de hadrones

piensa en las invasiones judeocristianas

piensa en hombres como tú buscando comida todos los días

piensa en hombres como tú escribiendo como si no importara más que eso

piensa en hombres que dejaron de escribir porque se les murió un hijo

o porque ganaron dinero y escribieron su vida con el

piensa en la fotosíntesis las migraciones los peces que escriben en los corales

piensa me dice el zapato, no el pie,

piensa y la cabeza que respira

las manos que vuelven

el mundo que estalla

mi boca que besa.

 

 

A Rodolfo Hinostroza

RODOLFO

estoy junto a ti, ya no vives,

el silencio vivo de tu muerte me hace ver:

contigo fui una tribu de poemas sin escribir

esa sensación de vacío infinito para resplandecer como una daga,

tu muerte lucidez

tu muerte fotosíntesis.

Lo pienso nuevamente:

fui esos poemas escritos con los ojos mientras iba a verte

buscando al Sol para deconstruir sus colores

un parque donde invocar al fuego

para ti

que ya no estás

o mejor dicho estás aquí pero muerto

es decir eres una pluma que ha caído del ave

eres el ave en altamar buscando la última corriente de aire

eres otra flecha que se dirige a Caronte

tu amigo el barquero que sostiene la niebla con un grito;

ya debes estar bebiendo del Leteo y escupiendo a la puerta del Laberinto

es claro para mí

aquí junto a tu cuerpo cerrado y en transformación

el poema de tu muerte

es más grande que tanto libro marea maniquí

tanto ruido lengua vitrificada en facebook

y tú

–que lograste postear también como cualquier adolescente millennial–

aun hablabas con las estrellas

armabas tus propias constelaciones

traducías los solsticios

y en el poema

la sangre manchaba la tierra para dar la Vida

para nacer y morir

–Rodolfo–

para obtener el conocimiento absoluto

y sobrevivir al colapso de la luz.

 

 

UN RÍO

 

Todavía puedo salir de la ciudad y en dos horas sumergir mis pies en un río, conocer la respiración de su cauce, la forma de su mirada, los sonidos que lo mecen y el aire de su cuerpo.

Visitar un río al borde de la realidad. Escribir, ensamble destrabador de savia infinita y sonidos puros para mi oído citadino. Salgo de Lima, siento que por primera vez estoy en la Tierra.

Me eructa la ciudad.

mis pies sumergidos en el río de la Selva Alta del Perú

son la única verdad.

 

Inmerso en el sonido del mundo

Lima es solo una palabra con síncope.

 

Al fondo la tormenta suena

el sol vence.

El río refleja a las dos,

vibra con ellos.

 

Un río en el 2020:

se planea hacerle un Instagram

y una Exposición al respecto.

 

Río se ha vuelta pieza de museo

atractivo turístico

agua para cervezas y gaseosas

no la lengua del mundo que nos lame hasta ser él.

Las hojas de los árboles son kamikazes hacia río

pero aquí

un pueblo de la Selva del Alto Perú

desconocen ese destino

y solo caen.

 

Descubre que escribo sobre él

Río se ofende y deja de sonar

los animales se vuelven locos

y salen del follaje hacia las orillas gritando despavoridos.

Río no es agua.

 

El río enseña

nada se mueve

solo modifica su vibración en el mundo.

 

Poemas de Campanas bajo el mar (Chile, 2019)

 

 

John Martínez Gonzales (Lima, 1981). Bachiller en Ciencias de la Comunicación. Poeta, editor y gestor cultural. Ha publicado: Collage de viaje (Ediciones Altazor, 2009; Editorial Imaginaria/Uruguay, Amaru Cartonera/Perú, 2013); El Elegido (Casa Katatay Editores, 2011); y Campanas bajo el mar (Andesground Editores, Chile, 2019). Textos suyos han sido incluidos en ME USA Antología Arbitraría de poesía, (Paracaídas Editores, Perú; Poetas del Cinco, Chile); y en Vox Horrísona, muestra de poesía joven peruana (Malabares Editores, México). Ha realizado los videos-poemas: “Extremidades/Raíces” y “Cuerpo tallado a verbos”. Es director del sello Hanan Harawi Editores, que ha publicado hasta el momento más de 40 títulos de autores de 03 continentes.

 



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