06 Ago 2021

193. POESÍA COSTARRICENSE. LUCÍA ALFARO

-07 Mar 2021

 

RITUAL MATUTINO

 

Nos hemos convertido

en dioses atrapados

por nuestros propios miedos.

Nuestras heridas

continúan oliendo

a jaguar y ocarina,

atadas a rutinarias cuerdas

de vicio y de desdén.

 

Las cifras desiguales,

con más ceros que sueños

nos incluyen a todos:

al crónico indigente, al Papa,

al embrión que se agita

en el útero de una adolescente,

y al iluso magnate

que ordenó destruir

las torres de Babel.

 

Tanto fantasma estúpido

transita a nuestro lado,

dejando su locura

y su pétalo mordaz

en la misma estación.

 

La túnica que estamos arrastrando

es demasiado densa…

Mientras en las iglesias

los corrosivos ángeles

inclinan sus campanas

al ritual matutino,

solariegas cigarras

se mutan en asfalto

y neón plastificado.

 

Un día somos dioses

inventándolo todo,

y otros somos heraldos

avanzando rabiosos

hacia nosotros mismos.

 

¿Dónde gravita la fe horizontal

de tantas golondrinas?

 

 

BLUES

 

El blues me llama siempre

desde cualquier neblina.

Desde este ozono

gris y nauseabundo

contaminado de odio

penetra hasta dolerme,

desguaza muy despacio

a cada araña sobria

que se teje en mi boca.

Los girasoles, todos,

son un charco de miedo

temblando en estas cuencas

que perdieron los ojos.

Pero el blues se acurruca

como un niño muerto

al lado de mi tumba.

Me llama desde entonces,

desde antes,

desde siempre.

 

Dice que esta atmósfera

no le es suficiente

para sus coordenadas.

 

Repite que los buitres

nos secaron los huesos,

y que inventaron nombres,

líneas distorsionadas,

colores cibernéticos

y pantallas de plasma

con pájaros y niños

empapados de sangre

y de demencia.

 

 

LUNES

 

Es lunes otra vez

y qué importa el mes

que lo sustenta.

Pudiera ser agosto,

febrero,

nacimiento

por no decir setiembre.

Artificial arroyo

de agua putrefacta

siempre oliendo a muerte,

           a químico,

                              a progreso,

a intermitente plástico

que anuncia Noche Buena.

 

Los buitres están por todas partes

con sus picos sangrando

y su locura a cuestas.

¡Ellos se creen dichosos!

¡Pudiera ser la muerte!

 

 

ÉXODO

A Eunice Odio.

Esa niña que siempre me habita.

 

 

Niña de trapo y miedo,

aterrada en tu cuarto menguante

sobre un charco de plomo y de letargo

todavía respiras.

Las paredes cobardes

atropellan tus ojos. 

El pulso vaga solo

y te araña las sienes

en un éxodo exánime

sin reptiles de luz,

sin Dios,

sin golondrinas.

 

Niña de trapo y lágrima,

escalando los hilos del insomnio

oyes caer las sombras

con sus grillos de muerte

en cada esquina,

en cada aguja estática

en cada hora maldita.

Y la máscara agoniza

aterrada entre culpas.

Jaula sola desde todos los siempres:

nada cabe en tus alas

tristes y desguazadas,

solo la contracción,

la guerra de latidos 

que encadenan el dolor de la vivir

a ese pozo que dejan

los pájaros suicidas.

Niña de trapo y sangre,

            trémula,

                   desterrada…

 

 

LOS NOMBRES DE LA LUNA

 

Tiene nombres que amé en otras vidas.

Nombres imperdonables:

ceiba, amaranto o ruda.

Nombres de diosas fértiles,

de guerreras

y de reinas egipcias.

 

Otros la llamaron salvaje,

hechicera de aguas pasionales,

Hécate, bebedora de sangre.

 

Pero ella se hace llamar Selene,

mujer de ojos grandes,

cabello azul profundo,

casi negro,

ninfa de cinco puntas,

salvadora…

 

¡Mentirosa!

Su ambición no concibe la muerte,

pero llega,

cada vez que amanece,

inexorable llega

y la luna,

condenada al cadalso

huye como ladrona.

 

 

A CONTRAPELO

 

La vida es este instante –me repiten los ecos,

y yo sigo corriendo, buscando en cada ojo,

en cada signo,

en cada flor que se abre la señal de salida.

 

Alguien me quiere hablar de sus veinte años,

de los pétalos rotos que esconde entre su falda,

de los sueños que antecedieron siempre a las posibilidades.

Mientras yo camino indiferente

tropezando entre las hojarascas

y en el tacón mordaz del boom de los charoles.

 

He dejado el instante

en el cansado quicio del cansancio.

He envuelto con gasa mis talones

y he tomado en mis brazos el corazón del viento

para correr entre las avenidas

y entre los vendedores de manzanas,

de luces importadas, de diciembres…

 

El carnaval a veces me convoca,

después me deja ebria

en esa esquina que tampoco existe.

 

La vida sigue atenta la dirección del polvo

que levantan mis pasos;

con su boca ya seca,

y su mareada brújula,

corre detrás de mí, a contrapelo,

tratando de alcanzarme.

 

Se vuelve perra fiel, hambrienta loba,

quiere beber la savia de mis huesos,

quitarme el antifaz, la piel, la lágrima,

esta sonrisa de esfinge que no es mía.

 

Pero yo sigo nómada, solipsista metáfora,

cláusula impersonal

buscando alucinada la cábala,

o el ángel que se atreva a estremecer la piedra,

la meta y su cintilla.

 

La vida se desnuda de pronto en mis pupilas...

 

 

Lucía Alfaro. Nación en San José, Costa Rica. Es graduada en Administración de Empresas y Bachiller en Filología Española de la UCR y egresada de la Maestría en Literatura Latinoamericana. Es miembro fundadora y tallerista del Grupo Literario Poiesis, en el que realiza la actividad de gestión cultural desde el 2007. Es editora y promotora cultural de Poiesis Editores desde enero de 2015. Fue Coordinadora del Festival Internacional de Poesía – Casa de Poesía desde el año 2010 hasta el 2017. Es la presidenta de la Fundación Jorge Debrado, fundada en agosto 2017. Ha sido invitada a representar la poesía de Costa Rica en once encuentros internacionales de escritores en diferentes países latinoamericanos. Ha publicado 6 libros de poesía. Obtuvo el segundo lugar de poesía en el certamen Brunca de la Universidad Nacional de Costa Rica – Sede Pérez Zeledón (2013), y el segundo lugar en el certamen Hispanoamericano de Hikus organizado por Némesis Perú (2019).  Parte de su obra se ha publicado en varias antologías, periódicos y revistas nacionales e internacionales, tanto virtuales como impresas. ha sido antologada en diversas compilaciones en Costa Rica y en las antologías de los Festivales Internacionales a los que ha sido invitada: México, Nicaragua, Panamá, Cuba, Colombia, Uruguay. Poemas suyos han sido musicalizados por renombrados cantautores costarricenses. Poemas suyos han sido traducidos al portugués y al inglés.

 

 



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