06 Ago 2021

220. POESÍA ARGENTINA. ESTEBAN CHARPENTIER

-27 Mar 2021

 

QUÉ NOS PASA?

 

Falta tiempo para escribir sonetos,

para hacer el amor,

para esperar en una misma esquina.

Falta razón para otro brindis,

para una mano más,

para una lágrima escondida.

Falta espacio para un abrazo tibio,

para el silencio de la música,

o el misterio burlón de la alegría.

Falta el verde en las calles,

el rojo en los vestidos,

el blanco en las heridas.

Falta emoción en las palabras,

escrúpulos en el espejo,

calor en las nostalgias compartidas.

Falta la luz en los amaneceres,

los surcos en la tierra,

el lápiz y el pincel de los suicidas.

Falta pan, falta envido, falta vida.

 

 

LAS MUCHACHAS QUE YA NO

 

Las muchachas que ya no puedo amar

llevan enjambres de peces alborotados en sus mochilas,

tiñen sus cabellos del color de las hojas del ciruelo,

vuelcan collares de almendras en sus camisas, 

desvirgan sus orejas

con setas y caracoles hundidos.

 

Las muchachas que ya no me miran

vuelan con alas de seda de bautismos,

toman lo que quieren de los escaparates

elevándose en un vuelo infinito,

llevan guirnaldas encendidas en la frente,

y una cajita de música por vestido.

 

Las muchachas que ya no me aman,

me dicen: señor, me da permiso?

tienen un aire tan elemental, tan Blancanieves,

que piden desvestirse con la luz encendida

y muerden las manzanas de a poquito.

Las muchachas que ya no me nada

portan panales pequeños en sus corpiños

y vierten sus primeras mieles escarlatas,

en el trono de un príncipe maldito.

 

Las muchachas que digo, que ya no conmigo,

llevan entre sus piernas

perlas y animalitos.

Dicen que sí tantas veces,

que enamoran hasta a los grillos

y lanzan por las ventanas

sus desnudos cristalinos.

 

Las muchachas que ya ni mirar puedo

se sacan el corazón para exhibirlo,

tienen dientes de risa nacarada,

pies de mariposa albina,

boca de azúcar y membrillo.

 

Las muchachas que ya no puedo amar, ni me aman,

que ya no me miran, ni miro,

las muchachas que ya no me nada,

que ya no conmigo,

traen la muerte blanca en sus caricias

y yo les acerco la mejilla

en una suerte de suicidio.

 

 

DECÍ PORQUÉ NO QUERÉS

 

Y nuevamente la palabra te invita a morir,

y te preparás ceremonioso, vas a la cama,

te vestís de blanco mortaja,

te corregís el pelo,

te acostás sereno, desnudo de anillos y sin dientes,

estirás las piernas con sus últimos crujidos,

cruzás los brazos, pensás,

tal vez sea éste tu primer abrazo.

 

La palabra que te invita a morir,

la que escuchó tu padre,

la abuela francesa,

tu perro enfermo y el desaparecido,

anda de visita, de ronda.

Y cerrás los ojos de miradas,

te alistás a escuchar

primero el silencio,

luego unos pasos,

unos labios que se acercan a tu oreja,

un aire cálido con olor a ajo, un susurro.

 

La palabra que te invita a morir,

te acomoda la infancia,

no se ríe de los sueños,

es una náufraga de la primer llovizna,

reverbera mientras muerde tus miedos,

baila con fulgor de cuervos

pero presume de paloma, grita.

 

Nuevamente la palabra te invita a morir,

y esta vez, con una sonrisa descalza de tristezas,

aceptás.

 

 

PARÍS-PARÍS

 

Yo te saludo París,

cuando una rebelión de gárgolas

ebrias levanta el vuelo,

llevándose la catedral a los barrios pérfidos,

donde los jorobados por la vida,

ven cumplirse sus sueños jodidos de locura.

Y una tormenta venérea,

ahuyenta las baladas de los inválidos 

que encendieron sus barcazas

en la Isle de la Cité,

para morirse putrefactos o buenos.

Ahí va, toma la ballesta, apunta,

el ángel de los pelos rubios

vuela con los dos corazones galos

y el mismo hábito de ausencia, macabro, 

y otra vez errás el disparo,

que mata al gorrión parisino,

que escupe miserias en el pont d’alma.

Y otros también disparan,

con poderosos flashes amarillos

al ángel, a las gárgolas, a los títeres de los claustros,

a los miserables que ahora, roban el pan.

Y mientras corro por las calles

mirando como vuela Notredam,

con sus alas de oro, dorado,

una mujer me patea un penal con una estrella,

en el arco donde se escondió tantas veces el sol

y que le da el tanto del triunfo

entre mis piernas agotadas por el espanto.

Yo te saludo París,

porque tu belleza tiene hedores del infierno,

porque tanta sangre ha corrido por el Sena,

porque eres el alma enamorada de un pintor enano,

porque cobijas a Chopin y hueles a cebolla,

porque de allí vinieron mis ancestros

sin saber que además traían el tango.

Y porque mi corazón sagrado,

volverá un día en una cigüeña negra,

a devolverte aquél pan que me traje,

y así me condenes para siempre a tu milagro.

 

 

NAINILEVEN

                                                              Para Craig Czury

Ella disfruta de su cuerpo

en la mirada de él.

El la ve con las manos

y la viste con sus ojos.

 

Alguien los espía con un prismático

desde una torre que está por estallar,

siempre lo hace.

 

El piloto observa aproximarse un espejo

la imagen del sol, su propia imagen,

un hombre que espía

con un prismático detrás de la ventana.

 

Otro desde el aire suelta al piloto

hace un gesto religioso en señal de victoria

y esboza una mueca que no se entiende.

 

Una japonesa mira al cielo con su cámara sony

un niño le tira de la pollera

y ella desvía su lente hacia un avión que aún vuela.

 

Un mexicano le ofrece un chupetín al niño

con la otra mano toca en la armónica en re

una canción que repetirá dos años después

en un acto de Dolores y poemas

por su hija que estaba limpiando un baño

 

Un perro al que le harán un monumento

orina sobre el sombrero de un bombero

que no festejará su próximo aniversario

y lo patea con su bota de caucho

 

Su mujer que ya no lo ama

lo despidió con un ojalá te mueras

al salir del departamento a la mañana

 

Nosotros que nos habíamos quedado en casa

bebiéndonos los abrazos

 

estábamos mirando la tele en la cama

mientras suena el teléfono

y no contestamos no podemos levantarnos

 

Por un tiempo largo

no sabremos qué hacer

ni qué decirnos.

 

 

BUENOS AIRES

La ciudad está en mí como un poema

que no he logrado detener en palabras.

JORGE LUIS BORGES

 

Si tuviera que describirte

diría que vas descalza

adoquinando un ritmo de gardeles

haciendo equilibrio por los cables

y que andás presa de lágrimas

moviendo tus curvas con ternura de café

 

A veces pienso que estás sorda

almacenada en poesía y tango

tiritando un frío atroz de ausencias

víctima de magos y de alcahuetes

ahogada en una soledad de risas

revólveres tormentas alcantarillas

 

Te juzgo pesadilla en la peor distancia

meretriz enamorada, sangre de bohemia

poética absurda, prosa de fango

 

Te dibujo corta de abrazos

ancha de ancas, campeona de derrotas

Vivo silencios para callarte

Te pinto en un grafiti que te quiero tanto.

 

 

CONJUGACIÓN TEXTUAL

 

Me sujetas

Te adjetivo

Nos gerundiamos

en preposiciones horizontales

Sin adverbiarnos

de que finalmente

y sinestesia

terminaremos siendo

objetos directos

de nuestro “Predicado original”.

 

 

Esteban Charpentier. Buenos Aires, Argentina (1958) Presidente Fundación PIBES www.fundacionpibes.org. Traducciones: al inglés, francés, italiano, alemán, catalán, albano, malayo, chino, árabe y Braille. Libros publicados: Taller de memorias, La otra luna, El jinete de tu galope de risas, Queridos Poetas Homenaje poetas de España, Final Poético, Me lo pedía el corazón, Me Alejo Charpentier, Marinero Bengalí, Reversible, No seré marido pero tengo un remís, La poesía es un alma cansada de futuro, Antology Paper Kite EEUU, Aguafueres Porteña, Ya nunca me verás como me vieras. Coeditor de las Antologías, OÍR ESE RÍO y ARBOLARIUM. Participó en la dirección de las revistas Tramas literarias, El aullido, y Tres virgos. Condujo Maldita Ginebra, ciclo poético de Buenos aires. Hoy conduce DENSERIO por www.radiomaspilar.com.ar

 



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