03 Dic 2021

266. POESÍA BOLIVIANA. GARY DAHER

-19 Jul 2021

 

BALLENA BLANCA

 

Y aquel descenso hasta la noche púrpura

donde el ojo amarillo y feroz

que mora el alma

espera y muerde y escudriña

con punta filosa

incesante

 

-¿dónde estás?-

pronuncia la angustiosa voz

 

no la voz estentórea de la vida

en mis celosos pulmones

sino el viento

viento de fuego

del interior que no cesa

en las cavernas del lenguaje.

 

¿Dónde estoy yo mismo?

en qué espacio de mi cuerpo

agitada, olvidada, vendida

hay una pequeña avalancha de delicadas piedras

y el agua las baña con su aliento.

 

Así desencontrado

-¿dónde vas?-

digo de pronto

niña vital

musa de par en par cubierta

flor

ajena a todo tiempo

 

y yo que esperé en vez de entrar

su líquida presencia

su cuerpo inmaculado y descalzo.

 

¿Fuiste tú aquella breve lluvia?

 

nada

solamente quedó

el ácido severo del amor cotidiano

que nos amarra a los días:

y nos refiere demandas

dinero, arroz, zapatillas sirias

 

y aquella otra mujer fugaz acaso

mujer de sombra

al acecho de mis actos

no de mi ternura.

 

¿Es éste el modo del camino:

obeso, viejo, aposentado

gente común como todo el mundo?

 

Yo

que un día soñé destruir la roca de Sísifo

sigo empujándola en busca de la cresta

mientras el mar se agita

lidio en la tierra

térrea en que se

enciende

la palabra: esa impostora

el dudoso deleite de la intemperancia

el horror de la cara ante el espejo

y el sudor del trabajo y la vicisitud del desempleo:

moneda corriente del infierno

actor, actor, actor

todo en vano

aguacero y silencio

furia y destino

como una ballena blanca imposible de cazar

he regresado al crepúsculo

inopinado

traslúcido

inaprensible del hombre de cualquier edad.

 

Y mientras tejo las horas

con obras mortales

humanas

persigo todavía entre las hojas

esa huella

la tímida huella de la íntima hermosa

-no existe mejor razón que la belleza.

 

Entonces salgo a las calles

soberana la luna

para que turbio de alcohol

finja el ánimo valiente

y al fin

última copa

trastabillando entre las mesas

pregunte vanamente al tabernero

(deslumbrante ya la luz

que se rompe sobre la alta claraboya)

si ese rayo que mata

fantasma diáfano

es solamente la mañana

cruel como elegante matrona

cegadora, repetida, atroz

 

y no mi dama.

 

De Territorios de Guerra, 2007

 

 

CARTA AL PADRE

 

En la casa

 

los objetos huelen a

excremento de este modo

quién querrá quedarse.

 

Y si uno persistiera

vería con gran incomodidad

que los muebles están fuera

de lugar deshechos

y pesados

las ventanas tapiadas

 

y la misma puerta

desvencijada impeliendo a

salir en vez de entrar pues la

casa es un lugar de naufragio.

 

De ahí los grandes esfuerzos que

se hacen por quedarse a velar

dentro de la casa impertérrito

mientras las aves vuelan en el cielo

la hierba crece en el vergel

y la lluvia no deja de regar con su aliento de agua.

 

Por eso te escribo

para revelarte que poco

a poco voy limpiando de

inmundicia nuestra casa

a ver si así un día

 

-pienso también en el jardín

 

y en las semillas que

sembraste- habrá de

estar dispuesta

engalanada y primorosa

con su alfombra

persa y su alcoba

depurada

donde el incienso arda hermoso

 

y las rosas se abran

rojas esperando tu

regreso iluminado

–lo sé bien- por

la bella disposición

que irán a tomar todas nuestras cosas.

 

De Piedra Sagrada, 2018

 

 

CARTAS QUEMADAS

 

Las has guardado tanto

tiempo que solo huelen a

escándalo

una tras una nos hablan de otros días

 

de deseos inimaginables y

lejanos y de uvas

y de vinos escanciados hasta las

heces aquello que no se

completó

de tan prohibido.

 

Quemadas en el

patio ya no

significan nada

solamente el carbón de los años

 

y tu fruta alguna vez nido de ternura

apenas una brizna de bandera de papel negro con el viento.

 

Las fotografías también

encargadas a la feracidad de la

tierra se multiplicarán en la

memoria

como tu nombre lo hizo alguna vez

en cada aliento.

 

Nada eres nada soy

esto que fue nunca sucedió

y la memoria siempre

traicionera será hoy por hoy

nuestra única playa incierta.

 

De Piedra Sagrada, 2018

 

 

SEÑALES

 

En lo profundo de la selva

 

en la piedra que la maraña oculta

 

y los grillos y las inimaginables aves que dicen

inimaginables trinos en la oculta senda abierta bajo los

enormes cacaotales

en los ojos

 

en los ojos de tus ojos más allá de tu

mirada donde mora el tigre

y espera su hambre

 

y tiemblas toda

 

apenas una gota de rocío en la

hoja es la señal del tiempo

cuando tu nombre y el mío se diluyan en

la boca y los latidos del corazón

y todas las manos se hagan una

 

y convoquen la alegría de la lluvia.

 

De Piedra Sagrada, 2018

 

 

DESDE LOS ALMENARES

 

No se presiente el mar y su estruendoso oleaje allende las lejanías del Portugal.

El mar se extiende ya lo sé más allá de toda mirada

y luego el orbe

que se reparte dañoso con su rumor de cerdos y maquinaria incesante.

 

Hay ministerios.

Hay escondrijos.

Hay interminables hechos económicos y comerciales.

Y una luna de Luna Park en Coney Island donde se golpean los hombres

entre la euforia de sus vecinos

que luego beben sin parar

copas insaciables de alcohol

para comentar la pelea en los infinitos bares urbanos.

 

Y la sangre de la otra parte

en Siria

en África

en también algún oscuro callejón de las hacinadas urbes

sangre de niños

sangre de expatriados

sangre de desorientados

sangre sorprendida

sangre de gente cercenada de destino.

 

Y los militares

sin importar de qué ejército

de qué ideología

rojo verde o amarillo

con sus armas y sus botas

la muerte es un destino dicen

al son de ritmos timbaleros.

 

Pero no esta muerte

ignominiosa muerte

repite murmurando un hombre que pide limosna a la salida de la catedral

porque allí acude una muchedumbre

los domingos de ramos

para ocultar la violencia

que brota en ellos mismos

a la vuelta de cada esquina

deme una moneda por amor de dios

y así algunos compran su consciencia

dormida por los ecos de la pornografía

que inunda los medios, las calles, los sueños

un viento que no cesa y se mete entre los calzones del mundo

 

como quien arranca las rosas

y no le importa nada.

 

Aquí

desde los almenares

el horno de los días

 

pero ya vendrá la noche

con su luna sigilosa

y el silencio cerval

de las calles de Ávila

bálsamo poético

que produce las piedras

y baña

aliviando los pechos

como si se pudiese el olvido.

 

 De Muralla Iluminada, 2019

 

 

Gary Daher (Bolivia, 1956). Poeta, narrador, ingeniero y ensayista. Master en Estudios Avanzados de Literatura Española e Hispanoamericana (Universidad de Barcelona, España). Autor de catorce libros de poesía, tres novelas, un libro sobre poesía boliviana y otro con poemas de Catulo y Safo, frutos de su traducción. En 2018, la Editorial Vitrubio de Madrid ha lanzado su libro Piedra Sagrada, una trilogía que reúne tres de sus principales producciones poéticas. La obra más reciente data de octubre de 2019, con el nombre de Muralla Iluminada hace parte de un volumen llamado La Santa y la Cruz, libro doble publicado con el poeta español José María Muñoz Quirós en homenaje mutuo a las ciudades en que reside el otro, Ávila y Santa Cruz de la Sierra.

 



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