29 May 2022

425. POESÍA SALVADOREÑA. DIANA CASTRO

-11 Abr 2022

 

VIEJO RECLAMO

 

Sabía que mañana ya no habría adiós.

Sabía que la noche ya no lloraría:

sabía que mi madre volvería a mis manos

sabía todo en mis edades perfumadas

sabía conocer pájaros y enredaderas

sabía fingir pesadillas y hogueras

sabía olvidar los cigarros 

sabía mejor cómo ceñir un beso

 

ahora no sé más que el deseo

el aparente ocaso del deseo.

 

 

REFLEXIONES SANITARIAS

 

Tal vez si me pintara los labios

con el labial de mi hermana 

y me colgara una diadema

y tocara guitarras 

y me sentara a esperar una rosa

tal vez si admirara mis manos

y me mirara en un espejo sin 

taparme el abdomen.

Tal vez

tal vez si quisiera

podría cantar y perfumarme

Beber y lucir sana

tirar a la basura 

sostenes y poemas 

viejos.

Tal vez si soltara

de una vez el anochecer de mis rostros 

o empezara por bajar la tapa.

 

 

LA DERIVA 

 

Desperté con las manos metidas en el fondo del mar

bajo el mar se esconden cosas que pican y queman

 

bajo el vestido se esconden manos metidas en el fondo del mar.

 

 

ESCRITO DESDE LA FIEBRE

 

La lámpara domina a los ojos.

 

El tiempo es una mancha roja

y el viento quema la lengua

como cuando traicionamos.

 

 

ESCRIBIR A OSCURAS

 

Escribir a oscuras. Apenas iluminada por el pequeño éxtasis desparramado por la ventanilla aludiendo a la divinidad al culto al cuerpo de la diosa paseando desnuda sobre mi dedo herido escucho el sermón en la TV muertos blancos muertos rojos muertos azules que no conocieron jamás el delirio ni la risa el amanecer intacto el cerro el precipicio afuera hay perros tristes Ángeles y mosquitos que acarician mis mejillas por igual ahora que mis manos insisten en tocar el tambor de la muerte mis ojos abiertos son casa de pájaros heridos antiguos dioses me hablan al oído sobre el poder la saliva que sana he venido a buscarte más allá de mi reino donde ya no soy cuerpo abandonado ni espero encontrarme con mis huesos visiones poesía arrojada por la calle derramada disfrazada colgada de árboles fantasmas ya no somos cuerpos ni roca sobre roca siguiendo el rastro de nuestros propios corazones sin vela ni lámpara como ha sido siempre erguirnos ser peligrosos letales tormentosos: escribir a oscuras.

 

 

MÁQUINAS ESPIRITUALES

 

Desperté una mañana

Observando a través de la ventana

El reflejo de mi transparencia.

Consulté a los antiguos sabios

El poder de transmutar la energía colérica de mi vientre,

Para poder poner en una vasija

Mis impropias maneras

De caer rendida ante el espejo.

 

Desperté una mañana y pensé

En la compasión del mundo

Vi mis manos negras de un antiguo

Pecado universal: Autocomplacencia.

Autoconmiseración.

Autovalentía

Autoinfierno.

 

Mis piernas han estado hundidas

Mucho tiempo en el fango

Poseídas por espíritus sucios y febriles

Mi pecho ha saltado al precipicio

Buscando una manera de encontrar

Un riachuelo de saliva

Te espero sentada

En el vacío

Mi flor de loto se abre

Revolviendo el fango

No puedo esperar

A encontrar el camino

De la liberación.

Que se abran los ojos de mis manos.

He nacido de un barro

Incandescente,

Ataviada de serpientes inmorales

Y pastillas para el sueño,

Labios rosados purificados

Pantaletas blancas purificadas

Torso delicado iluminado

Súbitamente

Irresistible

Deseo

Deseo

Sufrimiento

El viento levanta las cortinas.

La hierba seca se incendia por instinto.

 

 

CRISTALES

a Lady Lazarus

 

Tengo en mis manos un libro de azules oscuros. Se llenan de espuma los dedos. Sé que de noche resucitarán las amapolas. Lloraré hasta el amanecer. Acompañando a los miserables, a los sin nombre, a los ladrones de inocencias. Al amanecer los helechos cantarán en tu nombre y atraparán los pies de Ariel. Que es entonces un Dios de humo sin sangre y sin dolor. Solo Venus, su amante dormida en su regazo.

Paso la página. Escucho afuera risas estruendosas, tal vez psicópatas poetas o ángeles en perdición, religiosos tarareando en mis sueños de sexo oscuro, sangriento, bestial. Toco mi campana, es de cristal y de un ácido brillante. Cristales azules que se derriten en mis manos. Apenas un olor a tristeza, querida, apenas una música de despedida, apenas un temblor en tu cara. La luna tiene hoy el tono de tus cabellos. También las mismas sombras. Algo se rompe en pedazos en el piso.

Tal vez el eco de la inconformidad.

Siempre buscando, buscando, buscando

el knock knock

acechando entre los murmullos, entre los delirios

una furia, al fin, un estruendo,

una verdad con espinas

un fuego, un hechizo total,

imperecedero

un diablo danzante

una danza macabra

una virgen ardiente

con pezuñas y agujas

una corona de adormidera cristalina

adornando tu cabeza

alas color relámpago

sueños al fin

sueños sin dolor

ni perdones.

No pido perdón. No pidas perdón.

es tu alma en estas últimas páginas.

Tu salvación.

 

El cristal se ha roto.

por y para siempre.

 

 

ÚLTIMA VERSIÓN DE MÍ

 

La bailarina masoquista 

Se enquista vacilante

Otra vez y otra

Sobremontando la misma cantaleta 

De pisar los tablones 

Dolorosos y alcahuetes

Con los callos rosados

Y duros sobre la base de

Sus nobles instrumentos.

Váyase a saber qué sucedió

Con el vals que un caballero

Un día compuso para la

Bailarina indiferente de

Los caballeros compositores

Y sus dedos largos y blancos 

Que son una maravilla

A la mera hora de masajear 

Rosados y tupidos callos.

 

La bailarina no atina 

Y nunca se pregunta ni se detiene

A dudar el paso del viento

Bajo su tutú

Tampoco sabe qué dolor se sentirá 

Cuando acaba el amor o la primavera.

 

La bailarina quema de una vez

Las hojas desmayadas del otoño.

 

Recoge las cenizas para evitar

Suposiciones.

Es segura y precavida como 

Cuando un perro se posó 

A su lado y le ataco

De frente 

Le rasgó 

La 

Pierna

Pero el perro como las hojas del otoño.

 

 

Diana Castro (El Salvador) Formó parte de diversos talleres literarios. Ganadora certamen centroamericano de poesía Ipso Facto (2014). Publicaciones: Levedad de Voz. y Una mancha roja. Ha participado en diferentes lecturas y festivales de poesía. Ha representado la producción de poesía hecha por jóvenes en El Salvador y en Festivales de poesía para y por mujeres.

 



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