24 Jul 2021

119. POESÍA CUBANA. ALEISA RIBALTA GUZMÁN

-28 Nov 2020

 

NUCÍFERA VERDAD

 

Una flor de loto puede dormir

pero abrirá los pétalos

tarde o temprano

desde y dentro del agua

 

Toda flor de loto será cultivada

en agua tibia y tranquila

las corrientes pueden secar la raíz

al ser demasiado largas

debe siempre verse la forma

de que no toquen nunca el hielo

ni las abrase lo intenso

 

Luego de cosechada será vendida

preferiblemente a su mejor postor

que a su vez la comercializará

a gran escala

 

Con la flor de loto se puede

hacer de todo

 

Los corazones de loto se cocinan

su sabor agrio sirve para té

sopa y arroz

arreglando los intestinos

más inquietos

 

Los pétalos del loto

son el mejor preparado de belleza

la piel, el pelo, los dientes

todo puede ser mejorado

con la esencia de la flor

el aceite y las cremas

es perseguido por las damas

además de virilizar

el miembro de su amado

 

Las raíces de loto

cortadas como si fueran

rueda de carreta

tienen forma de tajada de limón

seca y sin semillas

fritas son las delicias

de toda mesa que se respete

en los más asiáticos confines

 

Las semillas de loto

cumplen con la tarea de empezar

otra vez este largo proceso

si antes no son sacadas

del corazón de la flor

a escondidas y para contrabandos

medicinales varios

por lo que acaban

en tazas de belleza delicada

como tisanas que (según los chinos)

pueden `aclarar el calor´

en épocas difíciles

a ciertas señoras

las mismas que no piden ya

ungüentos para el miembro

de su amado

ni calma para sus intestinos

ni tersura para la piel

ni dulzura para los cabellos

solo un poco de compostura

para que las corrientes

no lleguen a la raíz y sequen

de golpe el corazón

ya agridulce

porque del loto han aprendido

a florecer cuando ya nadie

les espera, tibias aún

y hasta dos veces al año

 

 

(DES)MITO

 

No estaba atado al mástil

ni era sordomudo ni urdidor

nigromante ni cuerdo alucinado

tampoco yo cantaba

            especialmente bien

movía(me) sinuosa

            mecida por las olas

y puede que el vaivén

            de mí misma sin más

incitara un cuerpo calcinado por el mar

las noches a la deriva

            la soledad (en)cubierta

            por faro intermitente

 

(en)sordecida era tal vez su forma de desear(me)

algo hizo que viera colas garras alas serpenteantes

 

cantos hubo pero nada les juro que

entre graznidos y por puro espejismo

pudo haber(me) confundido con gaviotas

sin embargo hoy que todo es historia

iba a contarles que ese día

fui la mujer más fuego

que todavía llevo frescas

las huellas de manos y lengua

con que dio forma a este mito

donde el mar fue a lo sumo

attrezzo para llenar de azul falso relato

 

 

A TIRAS Y EMBADURNADA 

"y ahora alumbra tu oficio

con su silencio fugitivo,

en son sereno como de agua a mediodía."

CLAUDIO RODRÍGUEZ

 

¡Que Catarina ésa, la Fagunda! No se lo creería ni Dios.

Decían los marineros que iban a verle los tersos muslos

¡que hembra, cómo arponea la bestia, menudas ancas

pero que pobres brazos!, ¿cómo es posible tanta fuerza?

 

Ballenas surcan los mares de Terranova,

ahí va la hija de Joao, arpón de la casa Álvarez Fagundes,

mano tibia y púber, de casi niña,

hasta que entierra dura, y el lomo sangra…

 

Dicen que la ballena herida se hunde

mientras se desangra muy despacio

que sale varias veces a respirar,

y que el soplo es tenebroso.

 

Sola entre mozos, embadurnada de aquella sangraza

con manteca, dentro de una chalupa que se bandea

y se va a pique. Toda vida de mar es sin garante, dice el padre,

y lo sabe pues está a punto de sucumbir en un charco rojo. 

La Fagunda cierra los ojos, entierra más,

piensa en los tres hijos que un día tendrá,

en cuántas bocas pueden comer de una tira de carne,

en el aceite de la cámara que necesita más lumbre,

en su padre que viaja de punta a punta

del océano fundando islas con su nombre. 

Cierra los ojos porque sabe que la derrota

es del que suelte el arpón

esta vez no será ella, se dice, a oscuras…

sola con la voz de un poeta del que le separan siglos.

 

Como soplo de ballena, indescifrable

vuela en el tiempo el mejor consejo

a la niña asustada que todavía es:

"Y no mires al mar porque todo lo sabe

cuando llega la hora”.

 

Del libro Tablero

 

 

ASTRO JODEDOR

 

 Para Alejandro Fonseca, in memoriam.

 

Y ahora, ponte el sextante al lomo

 que no te faltarán constelaciones.

 

Puesto a catalogar

no te querrás perder,

agarra brújula y azafea

y llévate una caneca

de aquello, por si acaso.

 

Sé que no puedes ni nombrarlo,

pero un día es un día.

Date el buche y pa’abajo.

Anonimemos eso.

 

Te advierto: las estrellas son novias

curiosas desde su propio azoro ante la nada.

Qué haces aquí y por cuánto tiempo

estarás, qué fue lo que te trajo,

caramba, cómo fue que caíste. En fin,

ese tipo de cosas que una estrella pregunta.

 

Tú no abras boca y contempla,

déjalas, feliz, inquisitarte el alma.

 

Sin prisa, enfoca el equatorium,

presume por vez primera de astrolabio,

sácales de remate un buen torquetum

despampanante y en desuso,

pa’ que sufran, bellezas.

 

Total, Galileo y el telescopio

se mueven ya patentados.

 

¡Ah! pero en eso de divisar

los golpes en la sombra, el cielo amplio,

el tiempo deslumbrado y tu ínsula

(de dónde va a ser) del Cosmos Barataria,

no te ganará nadie la pelea,

viejo poeta socarrón,

astro jodedor maldito,

hoy por la estela

de ti mismo

rejuvenecido.

 

 

Aleisa Ribalta Guzmán. (La Habana, 1971). Nacida en Cuba. Reside en Suecia desde 1998. Es poeta, traductora y coordinadora cultural. Ingeniera de profesión, se desempeña como docente de asignaturas técnicas y no directamente relacionadas con la literatura como: Diseño de Interfaces Gráficas, Diseño Web y Programación de Aplicaciones. Ha publicado Talud (Ekelecuá Ediciones, 2018), un primer poemario que apareció ese mismo año traducido al catalán en edición bilingüe Talús / Talud (bokeh, 2018) y Tablero (Verbo(des)Nudo, Chile, 2019). Ha colaborado en revistas como Animal Sospechoso (España), Conexos (USA) y Verbo(des)nudo (Chile), con artículos y traducciones. También han aparecido publicados poemas suyos en Revista Humo (México), Le folie (Argentina), Mimeógrafo (México) Kokoro (España) y Nagari (USA). Ha participado en las antologías Poesía escrita por mujeres (Verbo(des)nudo, 2018) y Todas las mujeres (de fulanas y menganas) (Fundacionarte, 2018). Coordina La libélula Vaga, un cuaderno digital donde se promocionan autores de todo el mundo. 

 



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