24 Jul 2021

159. POESÍA URUGUAYA. MILTON FERNANDEZ. NUEVA YORK POETRY PRESS. COLECCIÓN MUSEO SALVAJE

-01 Feb 2021

 

Nuestro sello editorial, Nueva York Poetry Press se complace en presentar Versos vagabundos, dentro de la colección Museo Salvaje en jomenaje a Olga Orozco, del poeta uruguayo Milton Fernández, prologado por Silvia Siller.

 

Versos Vagabundos de Milton Fernández es un paseo poético, un poemario que zigzaguea por poemas tanto a ciudades como a mujeres igual que un vagabundo mientras las entrona, mientras el poeta las vuelve a soñar en su mundo de palabras. [...] Leer Versos Vagabundos es seguir un itinerario lleno de mapas retóricos y de mapas sensoriales que describen acompañantes puntuales del poeta, y las entreteje entre metáforas urbanas. Nos preguntaremos en algún momento si somos parte de esta narración de pantalla por la calidad de la estética visual, auditiva, táctil, y por sus grandes aciertos de efectos especiales.

Silvia Siller,  New York, 2020.

 

 

USTED, AMIGA MÍA    

  

Usted que me conoce como nadie

que me enjuaga las penas con su risa

y me achica las horas

y recoge mis migas

 

usted, amiga mía

no sé como lo hace

si es menjunje de brujas /cuento de hadas

la verdad es que usted

así como si nada

con un golpe de tos/una mirada

un guiño

una caricia

usted me desbarajusta el desaliento

y me vuelve vivible la jornada

 

usted, amiga mía

su distancia precisa

su dejemos las cosas donde tienen que estar

su vale más un abrazo sincero

un cómplice puntual

una lealtad sin tiempo

 

usted, amiga mía

mire

déjeme que se lo diga

 

usted que se trepa a los tejados

cuando uno menos se lo espera

usted siempre sincera, solidaria,

cordial,

sideral y sin drama

usted siempre al alcance de la mano

usted siempre distante de mi cama

 

debería estar atenta dónde pisa

dónde deja su sombra bien tendida

su palabra precisa

ese don que se pega a las costuras

su marca de comarca

en cada silla

 

usted, amiga mía

tendría que saberlo

usted que se me escurre entre los dedos

y me perdona el día

cada día

 

usted, amiga mía

tendría que estar prohibida

por la ley

 

 

TERRITORIO DE MUJER QUE ME ANOCHECE

incierto/lácteo

en toques de campanas

y rezongos de persianas lentas

 

la cola entre las piernas

el día se guarece entre los fuelles

del edredón maltrecho

 

hebra de luna en el punto augural de la pendiente

territorio de mujer

resbaladizo

sin principio ni fin

perezoso e insolente

 

el último o/tal vez/el primer tranvía

sobre los rieles

al trote

y sin apuro

 

un soplo de café me apunta al alma

 

territorio de mujer

en

la

alborada

 

 

QUÉ BUENO QUE EL PLANETA DISPONGA

de tal cantidad de alas

de glándulas en desuso

de cuerpos ateridos/ tendidos piel a piel

de seres irrazonables

de funámbulos artríticos en íntimo

y recíproco intercambio de temores de muerte

usados una vez

y como nuevos

 

qué bueno que el día se proclame

tan rotundamente día

silla la silla

boca la boca

soberbia tu nuca

con su antigua voluntad de nuca

qué gloria esta lengua

botada

a la sinuosidad de tus trayectos

qué triunfo que

empapados, feroces,

se resignen los dientes

a los reclamos de la hoguera

que aturdida entre las frondas

la vida quiera

todavía

por última vez/o por primera

ser espina herida puñalada

sobre el lomo rastrero del pudor

cofre

caja fuerte entreabierta e invitante

entre cuyos labios encontrará el coraje

tarde o temprano/el día

para incubar

irresponsablemente

el

porvenir

 

 

SI SUPIERAS CUÁNTO CUESTA

llegar hasta la tarde

vadearla

puntear hacia adelante

pensar que quedan todavía

pedacitos de día para (no) pensarte

veredas

bajovientre

 

si supieras cuánto cuesta

el coraje

a veces

 

levantarse

enfrentar la mañana/con tanta noche a cuestas

sentarse en la ventana

a arquitectar distancias

a descifrar teléfonos

consignas

y rituales

 

desearte

en la simétrica costumbre del abrazo

amarte sin flojeras

odiarte sin dobleces

temer que nada quede

saber que no seremos

mirarnos sin siquieras

dejarnos sin ayeres

 

si supieras cuánto duele

estar sin vos

a veces

 

Sigo esperando un milagro

que no llega

sigo siendo credulón

e inadaptado

sigo pidiendo peras a tu olmo

 

 

IGUAZÚ

cielo a poniente

alba que sabe a esperma y temporal

 

una nube de paso

se abandona al abrazo del matorral sombrío

y tiembla en la ventana

 

entregada en la cama

de par en par tendida

a mis mil puntos cardinales

tu presencia animal

me anula la razón

y la reinventa

 

mujer

vientre de mujer al sur

aluvial

exhausta desnuda urgente

indispensable

 

tan mía

que duele el día

que ya no lo será

 

Iguazú 5.20

¿qué decir? allá afuera

un estruendo brutal

y un río de palabras

inconsistentes

 

 

DEBERES DE HOY

 

Mantenerme (por lo menos) a dos leguas del gentío

postergar extravíos

no ceder al dolor

no vendarme la cabeza en la eventualidad de un dolor

no hacer del dolor un mérito

no distribuir limosnas (no ofender la dignidad del hombre)

no sonreír sin ganas

no reírme sin ganas

no llorar en público (ni siquiera si me vienen ganas)

no hacer un cumplido que no siento

no dar un consejo que no me han pedido

no ser cobarde (no tenerle miedo a mi propio miedo)

llamar siempre pan al pan y al vino vino

decir sin más: te quiero, a quien quiero

te extraño pero sigo viviendo a quien extraño tanto que me muero

dejarme amar (sin pensar a lo que sucederá mañana)

sonreír, reír y hasta llorar de dicha

teniendo cuidado de no robarla a los demás

proclamar a los cuatro vientos que hoy estoy vivo

porfiadamente vivo

y como tal:

amo

lloro

sonrío

río

 

 

MONTEVIDEO

 

Sobre el estuario indeciso

la aurora redibuja perfiles afilados

con vanidad de cisne

un resplandor mezquino tantea las claraboyas

y un silencio irreal

sigila la inmanencia de un nuevo derrotero

con su viejo compás

 

Montevideo bosteza

en su amplio camisón

sus pantuflas de plástico

sus sueños de visón

 

denuncia inquieto el faro

la tenue intimidad de sus indicios

bajo el mástil callado

el alza bandera cumple

con cómica gravedad

el usual rito

 

la vida al sur reparte sumisa y habitual

al toque de la diana

los jerarcas notifican señales

de pánico inminente

por la costa oriental

 

la vida al sur reparte

sumisa y habitual

el sol se asoma aún

la rabia aflora

 

allá abajo

atado al lecho

el río reconfirma

su incesante voluntad de mar

 

Despiadada

la emboscada del día

 

la ventana despliega sus mamparas

con un aire opulento de mariposa herida

programa el caso su naciente aventura

y un cuerpo adolorido se resigna

al rito vertical

de la apertura

 

estrenos de jornada

balbuceo entre ramas

la armada de la sombra en retirada

 

con la cara imprecisa en la sisa del sueño

una voz de mujer

me acuna el corazón

y lo adormece

 

mattinata ostinata

oro y plata

 

en la almohada

extraviado

el olor de mi madre

en castellano

 

 

Milton Fernández es poeta y traductor uruguayo. Ha publicado, en español (Madrid), El arte de la comedia, estudio sobre la Commedia dell’Arte, con prefacio de Ferruccio Soleri.  En italiano: Fattebenefratteli (2001- 1° Premio concurso Terre di Mezzo), Versi Randagi (Gedit, 2004, 1° Premio Departamento de Italianistica de la Universidad de Bologna), L’argonauta (1° Premio Concorso Lo sguardo dell’altro, Traccediverse, 2007), Bracadà (Di Salvo Editore, 2008), Sapessi, Sebastiano (Rayuela Edizioni, 2010), Per arrivare a sera (Rayuela Edizioni, 2012), Sua maestà il calcio (Rayuela Edizioni, 2014), Donne, pazze, sognatrici, rivoluzionarie (Rayuela Edizioni, 2015).

 

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