06 Ago 2021

199. POESÍA MEXICANA. MARIANA BERNÁRDEZ

-07 Mar 2021

 

Me desnudé y te dije:
bajemos. Metámonos
más hondo en el infierno.

NELLY KEOSEYÁN

 

Y ENTRE LAS HOJAS

la postal del Guernica

que traes a la vuelta

 

Y en mi mano

la pluma fuente

negra

con corola de estrella

— Toma

para que escribas

— No sé qué palabras habrán de nacer

— Escribe

sólo escribe

la vida se dará por añadidura

 

Y a la vuelta de los años

todavía no sé

dónde habita el olvido.

 

 

KILÓMETRO 54

 

La fatiga es irremediable

pesan los ojos

 

más adentro de la espesura

el relámpago

que ni agolpa ni taja

 

y de espaldas a ti

el ramal que bautiza

la gota de un desierto

que no existe

y que despierta

con su tintineo

el insomnio y sus demonios

ese calado que todo lo siega

 

más adentro de la sangre

hasta devastar el extravío

y salvar la cordura

en el tacto abrupto de la luz

 

río que no habrá de rozar el labio

ni esparcir su escarcha sobre los zarzales

 

aire de la almena

que se pierde en la lontananza

y azuza con su borrasca

hasta el arrebato del sentido

 

dulce es el sabor de la muerte

si del lado oculto del espejo

eres tú quien resguarda

la veladura.

 

 

¿HABRÁ DE CESAR LA VASTEDAD?

¿se recogerán las aguas

de entre sus letras

en una sola claridad?

 

Tanto horizonte verde y azul

para terminar frente a un erial

que ahoga en su transparencia

la nitidez de lo baldío

 

y negar la raíz y la nube

la flor de un día

el manotazo que cerró la puerta

que apagó la vela y tapió la ventana

para que el dolor se mordiera la cola

 

dónde

de dónde este barullo

que esquiva el albor

 

de dónde este arder

esta ventolera

que se lleva

ese tanto verde y azul.

 

 

NO BASTÓ CON LA MORDEDURA

al deshojar la quietud

y romper la tablilla

apagaste la tea Pablo

Lienzo níveo que delató la ausencia

sobre la que se levanta la vida

espada rota que blande los aires

para expiar el flagelo

de la suprema ceguera

que en tábano persigue las horas

y la brizna ínfima

por donde el universo pierde

lo más preciado de su belleza.

 

 

NO REPARES EN LA GRIETA DORA MAAR

la puerta del infierno

— bien lo sabes—

es la mano que acaricia el corazón

la que desajusta el sentido

e instaura con su paso doble

el reino de la extranjería

 

Dicen que nadie escribe en nosotros

nadie quien arrincona ni domina

el acorde del pensamiento

 

Poco se es

frente a la muesca de lo terrible

 

y ahora

sólo eres un pañuelo

que muerdes   

cuando él pinta

el tañido de lo feroz.

 

 

AL MARGEN DE LA TELA

donde se es observador

la vida desgrana

lo que no se escribe

porque escapa la cifra

aunque trace su insignia

con la yema de su dedo otro

al cercar el dentro de la fiera

 

siete suturas coronan la herida

y no hay juicio que valide

la apostasía de lo indecible

 

y Pablo pinta en su ojo revelador

la iridiscencia que anuncia

la pérdida de la razón

el grito mudo del caballo

y el bramido silente

de la madre acunando

por siempre

su caída flor.

 

 

DESTRUIR EL LENGUAJE

 

Destruir el ser que mira tras su celosía

Destruir para limpiarlo de abrojos

 

Quede lo blanco que también es lo negro

 

Sin el contraste no hay estallido

 

El añico es el principio del habla

 

aunque lo entrañado sea umbrío

 

él pinta en el cielo ahumado de Guernica

el foco irisado que todo lo ve

la desolación que acusa el imperio de la barbarie

que alienta en el hombre y no en el pájaro

que crece en el risco de la línea

para avivar la ribera de lo extremo

 

si es falso el lenguaje también es falsa la creación

 

lo cierto sería la forma

el rayo que atraviesa en neuralgia el rostro

racimo que paraliza acertando lo brutal

 

valiente victoria el resistir

 

Apaga la luz Pablo

Apágala

y mira.

 

 

DE LA INSOLACIÓN SÓLO EL SERENO

ese manantial de fiebres

que ciñe la visión cuando lo brotado

no sujeta el fulgor

 

o esa piedra en oleaje

o esa cesura que alcanza su ser

en la resaca de lo ausente

 

ardor del vacío que fascina

como si en su desbandada

se templara la angustia

hasta encontrar

los ojos desorbitados del caballo

y el lanzazo en su costillar

y su lengua de pájaro roto

y los desaparecidos

y los que vuelven

en el numeral del horror

que asciende del infierno

para morar entre nos.

 

 “Lo abierto”, en Rumor de niebla, México: Bonobos, Ediciones del Lirio & Asociación de Amigos de la Biblioteca de Alejandría México, 2020.

 

 

Mariana Bernárdez Zapata, Ciudad de México (1964), es poeta y ensayista; realizó estudios de posgrado en Letras Modernas y en Filosofía especializándose en el vínculo entre poesía y filosofía; aborda una tradición de autores para quienes la poesía sobrepasa la orilla del lenguaje eficiente y comunicativo. Es una de las voces más singulares de su generación por su concepción metafórico-simbólica. Su obra ha sido traducida al inglés, catalán, portugués, italiano y rumano. Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte bajo el género de poesía en la emisión 2018-2021. Sus libros cuentan con prólogos de Ramón Xirau, Dolores Castro, Raúl Renán, Bernardo Ruiz, Antonio Colinas, entre otros. Cuenta con más de una veintena de libros publicados entre poesía y ensayo. Entre sus libros de poesía recientes se cuentan: Don del recuento, 2012. Nervadura del relámpago, 2013 (reeditado 2019). Escríbeme en los ojos, 2013; traducido al portugués por Nuno Júdice, Lisboa, 2015. En el pozo de mis ojos, 2015. Aliento, 2017, traducido al portugués por Nuno Júdice, Lisboa, 2018.

 



Compartir