14 Jun 2021

83. POESÍA ESPAÑOLA. MARÍA ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ

-23 May 2021

 

ATAVÍO Y PUÑAL / THE DRESS AND THE DAGGER

 

 

1

 

La mujer pinta sus pies de verde y se sube a ellos.

De los talones nace el odio del asfalto,

su ennegrecida capa de petróleo

embetunando pájaros y niños,

forma de aminoácido esencial

que desgasta las alas, la llovizna,

las caracolas blancas peleando

contra el rencor viscoso de la brea.

Con una brocha grande, la mujer

pinta el verdor oscuro de las aguas

en las que se deslizan los arenques

y sus anillos de aire livianísimo,

también los hipocampos, las ballenas,

los moluscos marinos que retozan

en praderas de posidonias vivas

y se aparean en nombre del amor.

Igualmente la hierba de los prados,

el musgo cariñoso y los helechos

comienzan en los dedos desiguales

de los pies y remontan las rodillas

como salmones tibios desovando

a la altura feliz de las caderas.

Para el negro sudario del benceno

que atrapa las gaviotas y las lanza

contra la arena triste, enrarecida

del tiempo y el esfuerzo alquitranados,

la mujer se encarama en sus dos pies

y suelta el corazón como una tórtola.

 

 

1

 

The woman paints her feet green and rises up on them.

Hatred for asphalt sprouts from her heels,

its blackened layer of tar

smearing birds and children,

type of essential amino acid

that erodes wings, mist,

white snails fighting

against the tar’s viscous rancor.

With a large brush, the woman

paints the dark green of the waters

through which herrings glide

and their rings of light air,

also seahorses, whales,

marine mollusks that frolic

in meadows of live seagrass

and mate in the name of love.

Similarly prairie grasses,

tender moss and ferns

sprout through her uneven

toes rising up to her knees

like tepid salmon spawning

at the happy heights of her hips.

For the black shroud of benzene

that traps seagulls and hurls them

against the sad sand, rarefied

from the tarred time and effort,

the woman perches on her two feet

and frees her heart like a turtledove.

 

 

2

 

La mujer blanca se oscurece el cabello,

se tiñe las areolas, las pestañas,

la pelusa dulcísima del vientre,

el vello filiforme en las orejas

y su pistilo muerto de antemano,

formas de queratina con que el muslo,

la axila, el pubis, los secretos túneles

para las formaciones indoloras

e insensibles del pelo corporal,

arrojan el color y los desastres.

Así modificada en su pigmento

ella confía en ahuyentar la muerte,

los cumplidos once años de la pérdida,

el fario de este toro funeral.

Cuando recorre calles olvidadas

en las que se secaron los lagartos,

su pelo enrojecido es su muleta

y arrodilla el pasado y lo acobarda.

Sin embargo, sus lágrimas son rubias,

gotas de agua clarísima y feroz

por las que el norte llueve su pesar

inagotable y vivo, necesario.

En su imparable suma y crecimiento

que añade dos centímetros por mes,

el pelo cubre el cráneo, las suturas,

la expansión celular, ramificada

de la piel encendida por el hombre

que se murió de pronto y para siempre

transformando la cana en arañazo

por sus burbujas de aire intersticial.

Antes de regresar, la mujer rota

se pinta el pelo con un gran pincel

y esconde su pelambre de animala

que olfateaba loca a su varón.

Las lágrimas, no obstante, la descubren.

 

 

2

 

The white woman darkens her hair,

she dyes her areolas, eyelashes,

the sweet downy fuzz on her abdomen,

the threadlike strands on her ears

and her pistil already dead,

forms of keratin that the thigh,

axilla, pubis, the secret tunnels

for the painless and numb

formations of her bodily hair,

emit light and disasters.

Her pigments modified just so

she trusts she will fend off death,

eleven years have past since her loss,

the misfortune of this funeral bull.

When she travels through forgotten streets

the ones where the lizards dried out,

her reddened hair is her crutch

and the past kneels and frightens it.

Yet still her tears are blonde,

drops of clear and fierce water

in which the north rains its endless

and raw necessary sorrow.

In its unstoppable summation and growth

that adds two centimeters a month,

her hair covers her skull, the stitches,

the cellular expansion, ramified

by her flesh aroused by the man

that died suddenly and forever

transforming the gray hair into a scratch

by the bubbles of interstitial air.

Before she returns, the broken woman

colors her hair with a wide paint brush

and hides her animal body hair

that wildly smelled like her man.

Her tears, however, give her away.

 

 

3

 

La mujer espera la llegada de los ciervos.

Se sienta en la cuneta y se descalza.

Con la uña más pequeña de su pie

rasca la tierra blanda y enmohecida

hasta arrancar un árbol de raíz.

Con un dedo invisible en su estatura,

remoto soberano primordial

empuja los nogales, los gomeros,

las hayas y los robles, los manzanos.

Después, bajo la lluvia, se arrepiente

mientras le late el pánico en la ropa.

El dedo mutilado es como el odio

del árbol mutilado, en la mujer

que se pinta en los labios treinta y dos

piezas dentales blancas, esmaltadas

con las que no morderse los pezones

ni llorar por los árboles caídos

y que suben despacio, en sus alveolos,

como subió cada árbol a su copa.

Del tronco descuajado, vuelto torre

gemela de otras torres neoyorquinas

caen los pájaros muertos, las personas

como estorninos muertos, el ramaje

como chicharra muerta, los tablones

como féretros muertos para Irak.

La mujer entretanto se avergüenza,

guarda el dedo y su uña, sus dolores,

el esponjoso hueco de la encía

en que ató cada diente su raíz

y levantó una torre mineral.

A su lado, los árboles reposan

su tiempo de madera, griterío

de perros y de niños clausurados,

los brazos y las piernas como ramas

taladas con dolor contra la tierra.

Los animales huyen espantados.

Los ciervos se disculpan y no vienen.

 

 

3

 

The woman waits for deer to arrive.

She sits in the ditch and removes her shoes.

Her smallest toenail scratches

the soft damp earth

until it pulls out a tree by its roots.

With an invisible toe on her stature,

remote sovereign primordial

she pushes the walnut trees, rubber trees,

beech trees, oak trees, apple trees.

Later, beneath the rain, she repents

while panic throbs through her clothing.

Her mutilated toe resembles the mutilated tree’s

hatred, on the woman

that applies thirty-two white teeth

to her lips, enameled

with those that do not bite nipples

or cry for fallen trees

and that rise slowly, in their sockets,

like each tree to its crown.

From the uprooted trunk transformed

into a twin tower of other New York towers

dead birds, people

like dead starlings, foliage

like dead cicadas, beams

like dead coffins for Irak fall.

Meanwhile the woman feels ashamed,

she tucks away her toe and her toenail, her pain,

the spongy hole in her gums

where she tied each tooth to its root

and raised a mineral tower.

Next to her, the trees rest

their time of wood, uproar

of locked up dogs and children,

her arms and legs like branches

carved in pain against the earth.

Animals flee terrified.

The deer apologize and do not arrive.

 

 

4

 

De su ombligo pequeño, la mujer

saca un hilo invisible y despiadado

con el que fabricarse una peluca.

Tira de él, lo devana en un carrete

y teje una melena amarillenta

para tapar su calva, su pesar,

su cráneo endurecido por la quimio.

Cada porción minúscula de pelo

equivale al total exactamente,

en un píxel de la hebra rectilínea

es completa la masa celular,

resume lo heredado y lo futuro,

el tiempo en su promesa y su baúl.

 

Por su ombligo pequeño, la mujer

se levanta sin lágrimas, pasea

por el pasillo blanco de hospital

y mira sin rencor y sin pestañas.

Después pinta con yodo su peluca

y sonríe despacio ante el espejo

con su hermosura intacta y sin dolencia.

El yodo trae el mar y las gaviotas;

su perfume es salitre y condición

de isótopo soluble, hospitalario

que acaricia la calva, cicatriz.

 

De su ombligo no nace ningún loto,

no hay belleza redonda o proporción

áurea que mida el mundo y a los hombres,

sino solo el trajín deshilachado

del útero manchado de pobreza

que alberga, como un cuerpo en otro cuerpo,

la condición fibrosa del tumor.

Pero ella no se queja ni lamenta,

pinta un pez de agua dulce entre su pelo

y lo peina despacio y entregada.

 

 

4

 

Beneath her small navel the woman

pulls out an invisible and ruthless thread

with which she weaves a wig.

She tugs on it, winds it up on a reel

and knits a sallow mane

to cover her baldness, her sorrow,

her cranium hardened by the chemo.

Each miniscule section of hair

is equivalent to the exact total,

in a pixel of the straight strand

the cellular mass is complete

summarizing the inherited and the future,

time in its promises and its memory chest.

 

Through her small navel the woman

stands without tears, she shuffles

down the hospital’s white corridors

and looks without bitterness and without eyelashes.

Then she dyes her wig with iodine

and slowly smiles in the mirror

with her beauty intact and without pain.

The iodine attracts the sea and the seagulls;

her perfume is brine and condition

of medical, soluble isotope

that caresses her baldness, her scars.

 

Not a single lotus sprouts from her navel,

there is no round beauty or golden

ratio that measures the world and men,

but only the unraveled comings and goings

of the uterus stained by poverty

that houses, like a body in another body,

the fibrous condition of the tumor.

But she does not complain or lament,

she paints a fresh-water fish in her hair

and she brushes it slowly and devotedly.

 

 

5

 

Cuando comienza el día, la mujer

pinta una piedra blanca y otra negra

sobre sus dos pezones agrandados.

En su cuerpo que acaba de estrenarse

y es ágil y flexible intersección

entre el aire y la piel recién lavada,

se injerta las señales, cicatrices,

heridas resecadas por el tiempo

o abiertas flores frescas, extendidas

sobre el cuerpo sin fin de los demás.

El costurón de puntos en el vientre

de la cesárea que nunca tuvo,

las pecas que no tiene, los tejidos

que sueldan las lesiones subcutáneas

y pueblan territorios perturbados

por la erosión, la lengua del incendio,

el piercing azulado que no tiene,

la marca sonrosada en la rodilla

del hijo, que contempla con tristeza

por si algún día tuviera que buscar

el hueso muerto en el raíl del tren,

componen el grafiti de su cuerpo,

pespuntes de la piel que a otros importa

y ella escribe en la suya al levantarse.

Como un tatuaje rojo en arenisca

pinta un vítor con sangre de animal

sobre su piel elástica, versátil

y anota en su epidermis los antojos,

las manchas, los estigmas, los indicios

del paso del vivir sobre los cuerpos.

Cuando termine el día, quitará

con una goma grande de borrar

los signos, los oscuros hematomas

bajo los que la piel es hoja en blanco.

La misma sangre roja de la piedra,

pigmento negro y blanco de la piedra

que calentaba el rojo corazón

será arena invisible y diluida.

Pero por la mañana, cuando acuden

el día y sus promesas pesarosas,

la mujer se embadurna con palabras

que son miel resbalando densamente

como lengua de polen amarillo,

estría que es amor y que es destrozo.

 

 

5

 

When day breaks the woman

paints a rock white and another black

over her two enlarged breasts.

Onto her body that she debuts

agile and flexible intersection

between the air and her freshly bathed skin,

she grafts the signs, scars,

wounds dried out by time

or open fresh flowers, spread

over everyone else’s endless body.

The scar of stiches on her womb

from the cesarean that she never had,

the freckles she does not have, the tissue

that solders deep lacerations

and settles territories perturbed

by the erosion, the fire’s tongue,

the blue piercing that she doesn’t have,

the pinkish mark on her son’s

knee that she contemplates sadly

if one day she had to search

for his dead bones on the train tracks,

her body’s grafiti is made of

backstitches on her skin that others care about

and she writes on her flesh upon awakening.

Like a red sandstone tattoo

she paints a cheer with animal blood

over her elastic, versatile skin

and notes down her glasses on her epidermis,

the dark spots, the stigmas, the signs

of the passing of life over bodies.

When the day is over, she will remove

with a large eraser

the signs, the dark bruises

beneath which the skin is a blank sheet.

The same red blood from the rock,

white and black pigment of the rock

that warmed the red heart

will be invisible and diluted sand.

But in the morning, when the day

and its sad promises arise,

the woman smears herself with words

that are honey thickly sliding

like a tongue of yellow pollen,

stretch mark that’s love and destruction.

 

Traducción: Jennifer Rathbun

 

María Ángeles Pérez López (Valladolid, España, 1967) Poeta y profesora titular de la Universidad de Salamanca donde trabaja sobre poesía contemporánea en español y coordina la Cátedra Chile. Ha publicado varios libros y obtenido diversos premios. Antologías de su obra han sido editadas en Caracas, Ciudad de México, Quito, Nueva York, Monterrey, Bogotá y Lima. También, de modo bilingüe, en Italia y Portugal. Recientemente ha sido incluida en el Dossier monográfico “Voix d’Espagne (XXe-XXIe siècles). Résonances contemporaines de la poésie espagnole: Poèmes, poétiques et critiques” preparado por Laurence Breysse-Chanet y Laurie-Anne Laget, HispanismeS. Revue de la Societé des Hispanistes Françaises 13 (2020); en la  Antología. Poetas actuales en sus propias voces dirigida por Rosa García Rayego y Ana Zamorano, Canal de la UNED, 2020 y en la antología La primera línea. Poesía iberoamericana -selección, prólogo y notas de Harold Alva; epílogo de Omar Aramayo- (2021).

 

 

María Ángeles Pérez López (Valladolid, Spain, 1967), poet and professor of Hispanic American Literature at the University of Salamanca in Salamanca, Spain, has published numerous poetry collections and won several awards. Anthologies of her work have been published in Caracas, Mexico City, Quito, New York, Monterrey, Bogotá and Lima and in bilingual editions in Italy and Portugal. Recently, she’s been included in the monographic dossier “Voix d’Espagne (XXe-XXIe siècles). Résonances contemporaines de la poésie espagnole: Poèmes, poétiques et critiques ” edited by Laurence Breysse-Chanet and Laurie-Anne Laget, HispanismeS. Revue de la Societé des Hispanistes Françaises 13 (2020); in the anthology Poetas actuales en sus propias voces directed by Rosa García Rayego and Ana Zamorano, Canal de la UNED, 2020 and in the anthology La primera línea. Poesía iberoamericana -selection, prologue and notes by Harold Alva; epilogue by Omar Aramayo- (2021).

 

 

Jennifer Rathbun, profesora de español y editora de Ashland Poetry Press en la Universidad de Ashland, ha publicado poesía en traducción de Alberto Blanco, Fernando Carrera, Juan Armando Rojas Joo, Carlos Satizábal, Minerva Margarita Villarreal e Iván Vergara. También es coeditora de las antologías Sangre mía / Blood of Mine (2013)  y Canto a una ciudad (2004) y es autora del poemario El libro de las traiciones / The Book of Betrayals (2021). En 2002 recibió su doctorado en letras latinoamericanas contemporáneas de la Universidad de Arizona. 

 

Jennifer Rathbun, a Professor of Spanish and Associate Editor of Ashland Poetry Press at Ashland University, has published poetry in translation by Alberto Blanco, Fernando Carrera, Juan Armando Rojas Joo, Carlos Satizábal, Minerva Margarita Villarreal and Iván Vergara. She is the coeditor of the anthologies Sangre mía / Blood of Mine (2013) and Canto a una ciudad (2004) and author of the poetry collection El libro de las traiciones / The Book of Betrayals (2021). In 2002 she received her Ph.D. from the University of Arizona in Contemporary Latin American Literature. 

 



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