09 Dic 2022

462. POESÍA ARGENTINA. VALERIA PARISO

-23 Sep 2022

 

He corrido bajo la lluvia hasta la soga

con la ilusión de un náufrago.

He dado el tirón para acercar

la camisa blanca, las sábanas.

Algunos broches han saltado al suelo,

y no me importa porque he corrido

bajo la lluvia hasta la soga

y ahora intento

recoger

la funda de la almohada,

dos remeras, un corpiño,

estos repasadores que no llegaron a secarse.

 

Es curioso lo que sucede con la lluvia:

nos hace creer que existe una familia.

 

                                                                                   De Final francés, inédito

 

 

22.

 

No es que haya tenido que cruzar

la gran muralla de Ávila

pero me llevó mucho tiempo

moverme un poquito

yo hubiera querido ser como la urraca

que salta sobre el pasto y en segundos

no está acá,

                       está allá,

pero no,

a mí me llevó mucho tiempo

moverme un poquito,

me llevó muchos años

entender  gestos, hechos,

datos, omisiones,

como si

no me hubiera movido desde niña

como si no hubiera querido

moverme

como si hubiera estado a gusto

en el estanque

o no hubiera intentado

dar un paso tras otro

tirarme de cabeza sobre el sueño

sobre los grandes sueños del hacer,

sí me tiré y corrí en la casa vacía,

me levanté y corrí dentro del hospital,

removí las hojas para que no se pudrieran,

y levanté los ojos para probar el vuelo

y eso fue

como si de verdad yo hubiera

cruzado la gran muralla de Ávila

como si hubiera subido

los escalones altísimos de piedra,

soportado el viento en los miradores

y el vértigo hubiera templado

mi espíritu a fuerza de seguir.

Por eso mi estupor, rebelde cuerpo mío,

porque hoy miré mis pies

y me di cuenta

de que apenas se han movido

en la llanura.

 

                                                                                    De Final francés, inédito

 

 

3.

 

Si en cada cicatriz me apoyaran

un tallo

con su flor silvestre,

manzanillas, verbenas,

malvas,

dientes de león,

tréboles blancos,

nadie vería la belleza

de este cuerpo roto

que resiste.

                                                                           

      De Flores para no regar

 

  

37.

 

Una tarde,

estaba con mis hijas frente al monte

y apareció un zorro cerca de nosotras.

 

Nos quedamos quietas.

 

El animal se acercó.

 

Nos miramos y no dijimos nada.

 

El zorro

tomó un trozo de carne,

corrió,

cruzó la ruta,

y en un destello se perdió en el monte.

 

Vimos su cola iluminada

mezclarse para siempre con la hierba.

 

Qué hermoso poder irse con esa rapidez.

 

De Flores para no regar

 

 

16.

  

La construcción de este artefacto

requiere de templanza.

 

El espacio es pequeño entre el burka

y el cuerpo.

 

Cuesta respirar junto al pequeño horrible.

 

El artefacto debe ser conciso

porque no hay tiempo para poemas extensos.

 

Debe ser redondo. Negro.

 

Debe caber en un puño.

 

Debe equilibrar la ira,

el amor, la pena.

 

Dos versos pesan igual que una paloma.

 

Eso es, hermanas,

el poema debe parecer una paloma.

 

Háganlo explotar.

 

                                                                                               de Zarmina

 

 

Valeria Pariso (Buenos Aires, Argentina – 1970)  Publicó los libros de poesía: Cero sobre el nivel del mar (Ediciones AqL, 2012), Paula levanta la persiana (Ediciones AqL, 2013); Donde termina esta casa (Ediciones de la Eterna, 2015), Del otro lado de la noche (Ed. El Mono Armado, 2015), Triza (Ed. Detodoslosmares, 2017). Se encuentra en proceso de edición La trilogía: Uva negra, Mascarón de proa y El castillo de Rouen. Varios de sus poemas fueron traducidos al portugués y al italiano. Desde el  año 2014 coordina el Ciclo de poesía en Bella Vista. Coordina talleres de poesía.

 



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